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Cada vez más los profesionales de la belleza utilizan los aceites esenciales en sus tratamientos por su gran efectividad ya que nos permiten personalizar mucho más los desequilibrios de la piel. Las causas que generan desequilibrios en la piel pueden ser por muchos motivos, alimentación, estrés, entorno, estación del año, etc.

No todos los aceites esenciales los vamos a utilizar a nivel facial ya que hay moléculas que son muy dermocáusticas y sus olores son demasiado fuertes para ponerlos tan cerca de la nariz, citaremos algunos aceites esenciales que sí son adecuados para realizar tratamientos faciales.

El cuidado de la piel es el cuidado de la salud

Necesitamos protegernos del medio ambiente, del sol, del tabaco, del exceso de alcohol. Además la felicidad y la paz interior también son importantes. No importa cuánto nos cuidemos la piel si vivimos en estrés constante. Eso se refleja en la piel porque causa radicales libres. La piel es un reflejo de nuestro interior. La apariencia de nuestra piel nos indica cómo funciona nuestro cuerpo tanto en la parte física como; La mental, emocional y espiritual.

La piel desempeña las siguientes funciones:

  1. Capacidad de resistencia y protección a nuestro medio interno de agresiones externas.
  2. Protección frente al ataque de microorganismos, la piel actúa a modo de escudo protector, de este modo, una herida en la piel es una puerta de entrada de gérmenes a nuestro organismo.
  3. Protección frente a la radiación ultravioleta, la piel absorbe e impide que pase al interior de nuestro organismo gran parte de la radiación ultravioleta que recibimos. Una excesiva exposición a éste propicia alteraciones estructurales y mutaciones que, en el peor de los casos, serían causantes de tumores en la piel.
  4. Termorregulación, la existencia en la piel de plexos vasculares permite retener o eliminar calor según las necesidades de nuestro organismo en cada momento.
  5. Percepción y localización de estímulos, en la piel se encuentran gran cantidad de terminaciones nerviosas que son las encargadas de percibir y localizar los distintos estímulos; táctiles, dolorosos, presión, vibración, etc.
  6. Intervención en el metabolismo de la vitamina D, esta vitamina se sintetiza a partir de un precursor del colesterol. Cuando se expone la piel a la luz solar, la radiación ultravioleta penetra en la epidermis y convierte este precursor en vitamina D3. Una vez sintetizada, la vitamina abandona la piel y pasa a la circulación. Con el envejecimiento, disminuye la capacidad de la piel para formar esta vitamina. A esto se le une que la persona mayor generalmente pasa poco tiempo al sol. Ambas cosas favorecen el déficit vitamínico y aumentan el riesgo de desmineralización ósea.
  7. Absorción de sustancias, gracias a esta función podemos utilizar la piel como vía de administración de fármacos.
  8. Cosmética y estética, nuestra apariencia es lo primero que perciben los demás. Nos esforzamos por mantener nuestro cuerpo limpio y atractivo, aspecto en el que la piel desarrolla un papel fundamental.

Los aceites esenciales nos ayudaran a recuperar un aspecto más saludable junto con los aceites vegetales, no olvidemos que siempre hemos de diluirlos.

Una de las consecuencias que hace que nuestra piel no este equilibrada son las emociones, dependiendo de nuestro estado de ánimo nuestra piel nos hará de espejo. Recordemos que los aceites esenciales nos ayudaran a calmar el sistema nervioso, a relajar nuestras líneas de expresión y en consecuencia tener un mejor aspecto.

8 aceites esenciales para mejorar tu piel

¿Cómo equilibrar las pieles grasas? 

Para una piel grasa podemos utilizar diferentes aceites esenciales dependiendo de las causas que generen ese desequilibrio,  en este caso hay un exceso de glándulas sebáceas que hemos de equilibrar, como por ejemplo; podríamos utilizar un árbol de té, una lavanda, un geranio.

Aceite esencial de árbol de té

El aceite esencial de árbol de té es muy conocido por sus propiedades desinfectantes, nos ayuda a retirar ese exceso de grasa en la piel, es calmante aportando  regeneración del tejido cutáneo. Además de ayudarnos a reforzar esas energías perdidas por el desgaste diario y el estrés.

Aceite esencial de lavanda

Nuestra querida lavanda,  no ha de faltar nunca en nuestro botiquín diario, sabemos que tiene muchas utilidades, una de ellas es ayudar a combatir esos gérmenes que contaminan nuestra piel además de regenerar y calmar tanto la piel como nuestro estado de ánimo. Cuando estamos nerviosos nuestro sistema nervioso se desequilibra, la lavanda tiene la capacidad de llevarnos a recuperar esa armonía perdida.

Aceite esencial de geranio

El geranio tiene la virtud de calmar las inflamaciones y las irritaciones de cualquier etiología, ya sean, eccemas, heridas, psoriasis, nos aporta equilibrio y nos ayuda a mejorar  esos capilares rotos. Su aroma floral nos aporta calma y seguridad en esos momentos de flaqueza.

En un bol añadir un poco de aceite vegetal de jojoba que nos ayudará a regular las glándulas sebáceas junto con el aceite esencial que hayamos escogido, añadiremos dos gotas mezclar y aplicar en todo el rostro hasta su total absorción, en estos casos lo podríamos aplicar tanto de día como de noche.

También podemos utilizar los cítricos que serán efectivos, pero en estos casos la aplicación será nocturna, realizaremos los mismos pasos pero utilizaremos otro tipo de aceites como puede ser el limón, la naranja, hasta incluso los podemos mezclar entre ellos, añadir una gota de cada y a continuación aplicar.

Aceite esencial de limón

El limón es un depurador de la piel, nos ayuda a retirar ese exceso de sebo, iluminando nuestra piel, su aroma en general aporta bienestar a todos los niveles, es limpiador, favorece la concentración y la capacidad de recordar.

Aceite esencial de naranja

La naranja nos ayuda a desintoxicar la piel contribuyendo a la formación de colágeno, restableciendo el tono y la regeneración del tejido. Nos hace sentirnos más felices, es un aroma que inspira la armonía.

  

Aceites para la piel, recupera tu brillo e hidratación 

Para la piel seca, como en todas las alteraciones de la piel podemos utilizar varios aceites esenciales, nombramos algunos de ellos que nos aportaran esa hidratación tan necesaria y nos ayudará a estimular esas glándulas sebáceas. Como aceite vegetal podemos utilizar la rosa mosqueta, es un aceite excelente para recuperar el equilibrio en la piel seca, en aceites esenciales podemos utilizar una palmarrosa, lavanda, incienso, naranja, bergamota, recordemos que los cítricos los aplicaremos por la noche. Realizaremos la misma acción de aplicación que en el caso de la piel grasa.

Aceite esencial de palmarosa

La palmarosa es un buen antiarrugas, ya que ayuda a restablecer el agua en la piel tan necesaria en las pieles secas, regenerando los tejidos y activando la circulación cutánea. Calma la menta agitada favoreciendo la recuperación, ayudando a curar y acelerar el proceso curativo.

Aceite esencial de lavanda

Como comentamos anteriormente la lavanda tiene muchas virtudes, cuando tratamos pieles secas, apreciamos que está más envejecida a causa de esa desprotección de sebo necesario para la dermis. Nos repara esas lesiones de la piel ayudando a encontrar el equilibrio perdido.

Aceite esencial de incienso

La piel seca presenta más arrugas de lo normal, debido a la falta de sebo en la piel, el incienso nos revitaliza las pieles envejecidas, calma y cicatriza las lesiones de la dermis y las inflamaciones. Nos aporta energía vital, refuerza nuestra mente agotada.

Aceite esencial de naranja

En estos casos es muy importante estimular ese colágeno tan necesario para aportar elasticidad ya que ésta normalmente la pierde y en consecuencia se acentúan más las arrugas. Al relajar la mente suavizamos nuestras líneas de expresión.

Aceite esencial de bergamota

La bergamota es analgésica y calmante, trata las afecciones e infecciones de la dermis, tal como la psoriasis, heridas, eccemas. Es un equilibrador del sistema nervioso, apaciguando esos momentos de tristeza y agotamiento.

 

Aceites para la piel, mascarillas faciales

También podemos realizarnos mascarillas de arcilla y enriquecerlas con aceites esenciales. En un bol añadir arcilla blanca y un poco de agua, mezclar hasta que quede una textura a yogur griego, a continuación añadir 4 gotas de aceite esencial dependiendo de tu tipo de piel, ejemplos;

Piel grasa, ae de árbol de té, piel seca, ae de palmarrosa, piel sensible, ae de lavanda, piel envejecida, ae de incienso. Aplicar en todo el rostro, dejar actuar aproximadamente 30 minutos, retirar con agua. Para finalizar aplicar aquel aceite vegetal y aceite esencial que más te convenga.

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